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Editorial

DE RENUNCIAS Y ARGUMENTOS

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Bulmaro Pacheco

En la historia reciente de México, las renuncias de secretarios de Hacienda son recordadas por su estridencia e impactos. Influyen en el manejo de las finanzas públicas y en los principales indicadores de la economía mexicana, también en la política, y ahora en la economía global, impactan en los mercados de capitales y de inversión tanto nacionales como internacionales.

Recordada aquella renuncia de Adolfo De la Huerta Marcor como secretario de Hacienda, en el gabinete del presidente Álvaro Obregón. Diferencias de enfoque en el manejo de las finanzas públicas con el presidente, pero más que eso, la decisión de De La Huerta de separarse del cargo para aspirar a la Presidencia de la República para el período 1924-1928, confrontando a Obregón y a su candidato, Plutarco Elías Calles, con el agregado de la rebelión de una parte del ejército y el posterior asesinato de Francisco Villa en julio de 1923.

Otra de las renuncias más recordadas en la administración pública fue aquella del secretario de Hacienda del gobierno de Luis Echeverría, Hugo Borman Margáin Gleason, que renunció en 1973.

Margáin —informaron que accidentalmente se había caído de un caballo— fue sustituido por el director de la CFE José López Portillo, quien sería después candidato y presidente de la República para el período 1976-1982.

M renunció consciente de que “La deuda externa y la deuda interna tienen un límite, y ya hemos llegado al límite”, dijo y esa fue la verdadera razón; mucho gasto, poco ingreso, elemental.

El presidente Echeverría —que en enero próximo cumplirá 98 años—afirmaría después al respecto: “Más allá de cualquier especulación, no se les olvide que las finanzas nacionales se manejan desde Los Pinos”. Cruda realidad.

Margáin había sustituido a Antonio Ortiz Mena, secretario de Hacienda de 1958 hasta 1970. Ortiz Mena después fue nombrado director del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y ocuparía las embajadas en Inglaterra (1973-1976), en los Estados Unidos (1976-1982) posteriormente senador de la República por el Distrito Federal (1982-1988).

Entre 1954 y 1976 el peso mantuvo su paridad de 12.50 respecto al dólar. La primera devaluación en 22 años vendría en agosto de 1976.

Con el presidente José López Portillo, el manejo de la política financiera se dividió en dos: se creó en ese sexenio la Secretaría de Programación y Presupuesto, que manejaría los egresos; quedando los ingresos y la política económica internacional en Hacienda. La primera la ocupó Carlos Tello Macías, ex subsecretario de Hacienda con el presidente Echeverría, y en Hacienda quedó Julio Rodolfo Moctezuma Cid.

No completaron el primer año en sus cargos. Renunciaron en noviembre de 1977 por graves diferencias de opinión y enfoque, entre otros, en la elaboración del presupuesto de egresos de 1978.
El presidente López Portillo dijo de la renuncia de ambos: “Ayer acepté la renuncia de Carlos Tello y provoqué la de Julio Rodolfo Moctezuma: los substituyen, respectivamente Ricardo García Sáinz y David Ibarra, en la SPP y en la SHCP. Es la decisión más amarga y dolorosa que he tomado en el régimen. Se trata de dos de mis mejores amigos; de viejos colaboradores que tenían toda mi confianza y a los que entregué las dos puntas del eje de la reforma administrativa que ahora está en un tremendo entredicho”. Y continúa: “No hay más camino, en estos momentos que permanecer dentro del sistema financiero y desde adentro seguir pugnando por el nuevo orden económico […] Se pertenece o se deja de pertenecer ahora al sistema financiero y monetario en el que estamos insertos, que es el que nos permite la normalidad injusta (bien es cierto y por ello luchamos) del comercio y el financiamiento y por ende, la posición monetaria” […] La posición de Carlos, como la de Moctezuma, eran sinceras, ambos patriotas, se acusaban de no serlo”.

El sexenio Lopezportillista concluyó en una de las peores crisis económicas que se recuerden y con un grave enfrentamiento con el sector privado, por la política de expropiación de los bancos.

Vendría después la renuncia de Jesús Silva Herzog, secretario de Hacienda en el gobierno de Miguel de La Madrid en junio de 1986.

Miguel de La Madrid dice en sus memorias: “Uno de los errores de Silva Herzog era que en las reuniones de gabinete económico se quedaba callado. Prácticamente no participaba, haciendo sentir su malestar por tener que asistir y su desdén por personas a quienes él consideraba sus inferiores y ante quienes no tenía por qué informar sobre el proceso de renegociación de la deuda externa […] La verdad es que a mí tampoco me tenía bien informado […] El episodio me resultó doloroso, porque Silva Herzog fue mi amigo por muchos años; hicimos una vida juntos como funcionarios públicos. Pero en estos momentos yo no puedo tener consideraciones de naturaleza personal, porque creo que él no las tuvo cuando actuó; porque no estamos hablando de dos amigos, sino del presidente de la República y el secretario de Hacienda […] Mi obligación es actuar como jefe de Estado, independientemente de mis sentimientos personales. Además, la actitud de Silva Herzog logró irritarme profundamente […] Cuando reflexiono sobre este asunto, pienso que perdí un tiempo del que no disponíamos, al aguantar durante varios meses el malestar de ser informado de manera demasiado parca de lo que estaba ocurriendo en las negociaciones externas, y al tardarme tanto en darme cuenta de que Silva Herzog no lograba hacer ver a nuestros acreedores los enormes esfuerzos realizados por el gobierno y el pueblo de México por ajustar su economía”.

La siguiente renuncia de trascendencia fue 8 años después, la de Jaime Serra Puche, secretario de Hacienda en el gabinete del presidente Ernesto Zedillo. Fue un 29 de diciembre, después de aquella decisión de devaluar el día 19 en aquel “error de diciembre”, que tanta inestabilidad económica y social provocara en México y que junto con los problemas políticos de la época influyeran para que la economía mexicana cayera en un 7 % del PIB durante 1995.

¿Por qué no se devaluó antes de finalizar el sexenio del presidente Salinas, que era lo que recomendaban los principales analistas? ¿Por qué se le dejaron los costos políticos a la administración federal que iniciaba el 1 de diciembre de 1994? ¿Quién pagó finalmente los costos políticos, económicos y sociales de una decisión tardía?
A Serra Puche —irónicamente el principal negociador del TLCAN en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari— lo sustituyó Guillermo Ortiz Martínez, quien terminó el sexenio.

Recientemente ha renunciado el secretario de Hacienda del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, Carlos Urzúa. En mayo había renunciado también el director del IMSS Germán Martínez Cázares.

A diferencia de otros tiempos, Urzúa y Martínez distribuyeron en redes sociales, en sendas cartas, los motivos que los llevaron a tomar la decisión de renunciar a sus cargos. Ahí señalan diferencias, deficiencias, problemas internos y limitaciones de aterrizaje administrativo que no les permitió desarrollar sus actividades a plenitud ni en el sentido correcto.

Martínez se quejó de la intromisión de Hacienda en el manejo del IMSS, tanto en los aspectos presupuestales como en la designación de funcionarios, atribución que le correspondía al órgano técnico del IMSS y no a la dependencia que maneja los dineros de la nación.

Urzúa manifestó que no se podía cumplir con decisiones de políticas públicas sin el debido soporte presupuestal y se quejó de intromisión de miembros del gobierno, para el nombramiento de funcionarios del área hacendaria sin los perfiles necesarios para los cargos.
El jefe de ambos, el presidente de la República, ni siquiera aludió a los motivos —y críticas— que los denunciantes expusieron. A Martínez le deseó suerte en sus responsabilidades como legislador y de Urzúa destacó las diferencias con él y con otros funcionarios, tanto en el manejo de las políticas como en la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo, del que dijo “Parecía que lo habían elaborado Agustín Carstens o José Antonio Meade”. Cero autocrítica, cero reconocimiento de los problemas que expusieron, y cero lamentaciones de la salida de colaboradores de los que presuntamente ya conocía en sus capacidades, virtudes y defectos desde antes de nombrarlos.

Nada para presumir y sí para preocuparse, las numerosas renuncias de funcionarios importantes del gobierno a menos de un año en el Poder. Inestabilidad administrativa y falta de rumbo político parece ser la constante de un gobierno que todavía no alcanza a definir con claridad lo que quiere… Y menos parece saber “los cómo” y “con quiénes”, instrumentar sus principales acciones políticas que hasta ahora solo han demostrado prisas e improvisaciones sumamente costosas.
Las numerosas renuncias, la desconfianza de los inversionistas, la fragmentación política, la crisis en la política exterior, la falta de crecimiento de la economía, y la anunciada recesión técnica, poco a poco van demostrando, más allá de los opositores señalados y los críticos a cada rato fustigados por quienes creen que por el hecho de solo haber ganado una elección ya ganaron en la historia.

bulmarop@gmail.com

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CARRUSEL: ‘MAYITO’ MARTÍNEZ COMPROMISO EN SERIO

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COLUMNA CARRUSEL | POR: FAUSTO SILVA
Como el tiempo vuela y no hay plazo que no se cumpla, empezaron ya a desvelarse los primeros nombres de quienes integrarán el gabinete de Mario “Mayito” Martínez al frente de la alcaldía de Navojoa, para el periodo 2021-2024.

Y lo que generan al conocerse es que el alcalde electo se metió en serio al análisis y la reflexión a la hora de seleccionar a sus colaboradores, porque muestran perfiles muy respetables y reconocidos, como para responder con creces a las responsabilidades que en breve recaerán sobre ellos.

No es de extrañar que el “Mayito” esté definiendo su equipo con la precisión y el pulso de un relojero, organizado y meticuloso como es en cuanta tarea se echa encima, con mayor razón ahora que por primera vez incursionó –y de manera apabullante- en la competencia política.

Martínez Bojórquez sabe el tamaño del paquete que buscó y obtuvo en las urnas, y entiende también que si la gente se volcó dándole su confianza, es porque le reconoce una trayectoria intachable y una voluntad fuera de toda duda en cuanto proyecto encabeza.

Hombre sereno y reflexivo, seguramente también le ha quedado clara la necesidad de reivindicar el arte de la política como tal para responder a las necesidades de los navojoenses, a diferencia de la actual administración, un desastre de principio a fin, con zafarranchos internos, enconos, divisiones y revanchismos producidos por la soberbia y la ineptitud de quienes prometieron mucho para terminar debiendo tanto.

Por lo pronto, el adelanto de nombres revela que el “Mayito” está tejiendo fino.

Del primer círculo ya se filtraron tres: Julián Aguilera Zaragoza para la Secretaría del Ayuntamiento, el abogado Jaime Zazueta para la Contraloría Municipal y Marco Antonio Sánchez Acosta para la Tesorería.

Sin duda, los tres serán piezas claves para aspirar a un buen desempeño administrativo: Aguilera Zaragoza porque le tocará el manejo de la política interna, Zazueta por la indispensable rectitud y transparencia, -vergonzosamente ausentes en el actual trienio- y Sánchez Acosta como ganador del tigre en la rifa, por lo que implica captar y hacer rendir los recursos para traducirlos en los servicios públicos eficientes que reclama la ciudadanía.

Se da por descontado que no la tendrá fácil, pero el hombre llega con las tablas suficientes como para enfrentar el reto y salir airoso.

Con más de 30 años viviendo en Navojoa, es agricultor y ganadero, y muestra en su currículum las carreras de licenciado en derecho por la Universidad Vizcaya de las Américas y como Contador Público por la Universidad de Sonora.

En el plano del ejercicio profesional, Sánchez Acosta trae credenciales de alto rango, con desempeño en firmas de prestigio internacional.

Entre otras actividades, ha sido Auditor Externo de la firma Gossler, S.C., Contador General en México de la empresa canadiense Chemex Labs, S.A. y Gerente Administrativo de la galletera trasnacional Nabisco.

En cuanto a la administración pública tampoco llegará a que le enseñen, porque ya ocupó el cargo de Tesorero Municipal en el Ayuntamiento de Etchojoa, durante el periodo 2003-2006.

De igual manera, el “Mayito” adelantó ya la permanencia de Edmundo Valdez como Comandante del Cuerpo de Bomberos, y a nadie sorprendería que como titular de Servicios Públicos Municipales repita Mario Ramírez, de las contadas figuras que dieron el ancho en el trienio que ya se va.

Ahí están, pues, los primeros nombres del equipo que el “Mayito” ha venido conformando en trabajo interno de oficina, mientras asume formalmente la alcaldía y le entra a la talacha de campo.
Sin duda, son buenos indicios de que el hombre está tomándose muy en serio el mundo de chamba que viene, y que está prácticamente a la vuelta de la esquina.

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Bulmaro Pacheco

LA CONSULTA: EL DOBLE FILO

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Por: Bulmaro Pacheco | Domingo 25 de julio de 2021
Nada extraño ha sido el hecho de que los únicos promotores de la consulta del 1 de agosto sean los militantes de Morena. A nadie más le ha interesado. Ni al resto de los partidos ni al sector académico y mucho menos al pueblo y a los factores de poder, como sindicatos y empresarios, que no han dejado de ver la tan llevada y traída consulta como una estrategia más del gobierno de la llamada 4T, para seguir incluyendo al pasado y sus actores políticos como los villanos favoritos y culparlos de que las cosas no hayan funcionado como ellos querían en el gobierno en estos casi tres años.

Los morenistas, gastando recursos públicos y regodeándose de sus logros políticos, no han tenido empacho en señalar a los ex presidentes de México que aún viven -a excepción de Luis Echeverría- de los principales problemas que aquejan al país. A ninguno de ellos les reconocen aciertos en sus sexenios. Historia sesgada, sin duda.

Se trata de una estrategia planeada y apoyada desde el poder para tratar de destruir y borrar del mapa político de México los avances obtenidos cuando menos desde 1982 a la fecha. Ese mismo poder también intenta destacar los que a su juicio han sido los peores retrocesos en materia de gobierno. Aunque diga que no está de acuerdo, el presidente los ha señalado hasta la saciedad en las mañaneras.

López Obrador ha definido los temas y es el autor de la pregunta que después la Suprema Corte le modificó. No se trata de que se legitime la aplicación del estado de derecho a las cuestiones que implican la comisión de delitos o violaciones a las leyes; eso está previsto en el marco jurídico que nos rige. No, la estrategia lleva dedicatoria y chanfle directo. El presidente necesita herramientas para apoyarse y demostrar que todo lo hecho antes de su gobierno estuvo mal y que su gobierno, equipo y partido “harán historia”. México uno antes de ellos y otro después de ellos. Sin duda.

El mismo presidente maneja sus argumentos contra cada uno de sus antecesores en el cargo.
¿Los ha buscado? Creemos que no. Nunca se ha sabido que se haya reunido con alguno de ellos en estos casi tres años de gobierno, cuando menos para intercambiar experiencias.

Tampoco se sabe que les reconozca el éxito de alguno de sus programas a pesar de que -por ejemplo- la política económica que sigue el gobierno de la 4T haya sentado sus bases en el gobierno del presidente Ernesto Zedillo para frenar las recurrentes crisis de devaluaciones y endeudamientos que pusieron en vilo a México en otros sexenios.

En lugar de reconocer la implementación del Tratado de Libre Comercio en el gobierno de Carlos Salinas que le ha permitido a México una parte importante de su modernización y un crecimiento espectacular de sus exportaciones, ahora presume las remesas (los dólares que mandan nuestros paisanos de los Estados Unidos) como un logro de su gobierno.

Y en lugar de reconocer los impactos de las reformas políticas experimentadas en México desde 1978 a la fecha, pasando por la creación de instituciones como el INE y el TEPJF, que han consolidado la gobernabilidad de México y permitido mayores espacios políticos a todas las corrientes políticas en todos los niveles de representación, afirma que la democracia en México ha aterrizado (sic) con ellos, y que ahora las cosas son distintas a otras épocas. “Ya nada es igual”, dice.

No, se trata de borrarlos del mapa y en eso según él se debe involucrar a la gente, con las herramientas jurídicas creadas en otros sexenios como la consulta popular, para que ésta en lugar de mejorar los niveles de democracia y participación apoye las ideas del gobierno, sobre todo esa gran obsesión de origen de culpar al pasado de los males del presente.

Sí es cierto que se cometieron errores -y se siguen cometiendo- y que ningún gobierno en más de 100 años en México ha heredado paraísos de un período a otro. Ha habido presidentes de México buenos, malos, y regulares, pero ninguno de ellos ha puesto en riesgo la soberanía nacional ni se les puede acusar de traición a la Patria.

Se olvida que tanto los partidos como los gobiernos han estado integrados por seres humanos -hechos con la misma pasta, a decir de un clásico español- y que los errores, las pifias, la corrupción y las omisiones en los gobiernos no han sido privativos de partido político o gobierno alguno.

A sus villanos favoritos los machacaron hasta el cansancio antes del 2018 y en la pasada campaña también. Sus preferidos fueron tanto los expresidentes de la República como los partidos PRI, PAN y PRD. Las estrategias de ataque del gobierno hicieron mella entre una parte importante de la población que aceptó sin chistar las ruedas de molino que desde la oposición les fabricaron.

Como no es lo mismo criticar que gobernar, ahora y ya en el gobierno, las cosas se les han complicado por varias razones: La inexperiencia, la mala lectura del diagnóstico de los problemas, un equipo de gobierno más ideologizado que práctico, y el fomento constante -desde el gobierno- de una polarización política que ha dividido a México, lo que se ha reflejado en la desconfianza, los bajos niveles de inversión privada y la ausencia de colaboración con el gobierno de importantes sectores.

Va la consulta sobre los expresidentes el 1 de agosto y se nota muy poco interés de la gente por participar.
Más allá de los esfuerzos institucionales del INE y las prisas de los militantes de Morena y los funcionarios de la 4T no se observa una mayor difusión del evento. ¿Por qué? Porque no representa una cuestión que despierte el interés de la gente, harta de la política, y menos después de la elección del pasado 6 de junio donde apenas se registró un 52 % de participación. Como afirma José María Maravall: “se trata de consultas en las que no se genera buena información para los votantes y que desgastan a los órganos intermedios. Lo mismo sucede. cuando esas iniciativas se introducen en el seno de los partidos: La deliberación se socava y las posibilidades de manipulación política se incrementan”. {…} la clave siempre es el poder y el debilitamiento del adversario manipulando la información”.

Sin la experiencia en este tipo de eventos, con el rebrote de la pandemia del Covid-19 encima y la gente preocupada, se ha afectado el ánimo social que no está como para alentar una gran participación.

Ya se ha dicho que para ser vinculante -es decir, que tenga efectos en los poderes- el resultado de la consulta en la votación del 1 de agosto tal y como lo establece el artículo 35 de la Constitución, deberá contar con la participación de cuando menos el 40 % de los inscritos en la lista nacional de electores (93.5 millones), lo que equivale a casi 37 millones de mexicanos que deberán votar ese domingo.

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CARRUSEL | CRUZ ROJA Y BOMBEROS: BURLADOS

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Por: Víctor fausto Silva Durán

“Esto no se acaba hasta que se acaba”, decía el legendario Yogi Berra refiriéndose a un partido de béisbol, lo que bien podría aplicarse en Navojoa, pero no al juego de pelota, sino al estilo sucio y cínico con el cual se ha dirigido un trienio que afortunadamente está por agotarse.

A la alcaldesa Chayito Quintero acaba de tronarle el enésimo escándalo que deja en evidencia el estercolero sobre el cual insiste en bailotear dándose baños de pureza, cuando Bomberos y Cruz Roja le echan en cara el vil atraco de que fueron objeto, pues por arte de magia les desaparecieron las aportaciones que los navojoenses hicieron en el pago de sus recibos de agua.

Está por terminar el mal llamado “gobierno histórico e inédito” con los patronatos de ambas instituciones correteando recursos, calculados en la nada despreciable suma de 4 millones de pesos, que de mucho hubieran servido para enfrentar tantas carencias, pero se los esfumaron con la mano en la cintura, al estilo de un manoteo tan abierto como voraz de los recursos públicos.

Valdez Reyes: el dedo en la llaga.
El Comandante del cuerpo de Bomberos, Edmundo Valdez Reyes, no se anduvo por las ramas al dimensionar el atraco:

“Hay que tener la sangre muy espesa para joderte a la Cruz Roja, a los Bomberos y a cualquier institución de emergencia con los donativos de los navojoenses”, dice, mientras lamenta que a estas alturas, nadie es capaz de dar la cara para explicar a dónde fueron a parar esos recursos.

En el más reciente oficio dirigido al titular del Organismo Operador del Agua, Gilberto Reyes Aldama, le echa en cara su cómplice silencio y el de su administrador Mario Glenn Soto Zazueta, ante una situación que incluso ya fue documentada por el Instituto Superior de Auditoría y Fiscalización (ISAF), que al final de cuentas también parece estar pintado en la pared, mientras doña Chayo y sus corifeos se tiran de la risa, eso sí: vanagloriándose de haber instaurado en Navojoa “la Cuarta Transformación”.

“Le aseguro que su administración será recordada por nuestra institución como la que causó el mayor daño a las finanzas estratégicas”, le deja por escrito, en una protesta secundada por el presidente del Patronato de la Cruz Roja, el doctor Raúl García.

Se entiende que los dirigentes de ambas corporaciones se vean limitados a ir más allá en sus juicios, por la naturaleza altruista de ambas, pero desde hace buen rato que la ciudadanía supo a dónde fueron a parar no sólo esos recursos, sino aquella millonada que –con la complicidad de sus cómplices en el Cabildo- doña Chayo reasignó de otras dependencias dizque para “salvar” las finanzas de Oomapasn: se fueron en el descarado manoteo que ha marcado a esta administración.

Se fueron – y se siguen yendo-, en la sangría de mensualidades que la maestra institucionalizó para sus hijos y sus más allegados, para proveedores privilegiados previo “arreglo” de comisiones bajo la batuta del hijo incómodo Irving Escobosa, y para mantener entre sus corifeos y porristas un tren de vida regalada en restaurantes, donde entre comilonas y generosas raciones de bebidas se derrocha lo ajeno.

Lo acaban de confirmar en el más reciente festín que protagonizaron en el Paredón Colorado el poeta y asesor de cabecera de doña Chayo, Jesús Guadalupe Morales, el administrador de Oomapasn Mario Glenn Soto, el Director Jurídico Felipe Abel Merino y un grupo de cortesanos.

A ese restaurant podrían acudir socorristas y bomberos, de perdida para que se den una idea de lo que degusta y gasta el poeta en festines, mientras ellos se jalan una oreja y no se alcanzan la otra para sufragar tantas necesidades en sus corporaciones.
De la alcaldesa ya ni hablar: antes de partir a La Cruz del Norte para su valoración siquiátrica, la señora anda muy atareada haciendo feliz al pueblo con su exhibición de vestidos, crinolinas, calzones y chanclas en el Museo del Mayo, y preparando la magna inauguración del elevador en el palacio municipal, donde pasará ese histórico día en el sube-y-baja, convencida de que con dicha obra inmortalizará su nombre y dejará en calidad de enano a López Obrador y su Tren Maya.

Hablando se entiende la gente
En tema radicalmente opuesto, el que dio clase de civilidad y cortesía es el reelecto alcalde de Álamos, Víctor Manuel Balderrama Cárdenas, al entrevistarse con el gobernador electo Alfonso Durazo Montaño.

Y es que, por encima de diferencias políticas y jaloneos propios de contiendas electorales, ambos deberán asumir la responsabilidad de gobernar parejo, si es que quieren responder a la confianza depositada en ellos por los votantes.
Balderrama lo entiende cabalmente, porque no cualquiera consigue una reelección, lo que habla de buena chamba en su primer trienio, pero conociéndolo de inquieto, también es seguro que desde ya traiga en el portafolio una serie de proyectos en los cuales necesitará el respaldo del gobierno del estado.

La actitud del gobernador electo no es menos meritoria, pues si algo esperan los alcaldes –siempre escasos de recursos pero saturados de necesidades- es contar con un gobernador que los escuche, los atienda y los respalde, especialmente cuando son emanados de diferentes siglas, porque aquí se trata de gobernar, no de dirigir grilla partidista.

En esencia, es lo menos que piden los electores: trabajo y soluciones, no dimes y diretes.

Y para eso los eligieron.

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