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Editorial

EL ESTILO PERSONAL DE GOBERNAR

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EL ESTILO PERSONAL DE GOBERNAR
Bulmaro Pacheco

Las tensiones entre un presidente y un expresidente de México no son nuevas en el sistema político mexicano. Hasta ahora, la más famosa de todas fue el enfrentamiento entre Lázaro Cárdenas (1934-1940) y Plutarco Elías Calles (1924-1928). El llamado Maximato, que derivó en la expulsión del país de Calles en abril de 1936 y que le costó largos años de exilio.
Se trató de una relación política personal, no superada ni con la muerte de ambos personajes el mismo día (19 de octubre) pero con una diferencia de 25 años. Y a los que por cierto —por esas diferencias— se les tiene que homenajear donde reposan sus restos, en el monumento a la Revolución, el mismo día… pero a diferente hora.
¿Qué quedó de esa tensión? El fortalecimiento del presidencialismo ejercido por Cárdenas, y continuado por sus sucesores.
Manuel Ávila Camacho fue sumamente respetuoso con su antecesor Cárdenas, pero eso no evitó que se echara abajo la reforma del artículo 3º constitucional que establecía “la educación socialista”, implantada en la Constitución en el sexenio del michoacano por influencias, entre otros, de Narciso Bassols.
Miguel Alemán sorteó con habilidad la animadversión que Maximino Ávila Camacho (gobernador de Puebla y secretario de Comunicaciones en el gabinete de su hermano) tenía contra él, ya que Maximino se sentía con merecimientos para heredar la Presidencia, y siempre sintió que Alemán, el secretario de Gobernación, le estorbaba. Maximino murió en condiciones misteriosas en febrero de 1945; se dice que fue envenenado.
Ya sin las presiones y los ataques de Maximino, la relación entre Alemán y Ávila Camacho fue estable y sin mayores incidentes.
Adolfo Ruiz Cortines realizó severas críticas a la corrupción del sexenio alemanista desde el discurso inaugural de su presidencia. Las cosas no pasaron a mayores, en un sexenio caracterizado por la austeridad y el buen estilo de gobierno de uno de los presidentes de México mejor recordados por su sencillez y honradez personal.
Adolfo López Mateos fue discreto en su trato con su antecesor. Por la revolución cubana y la organización de las izquierdas, siempre le preocupó más el ex presidente Cárdenas.
Gustavo Díaz Ordaz tuvo siempre consideraciones para “su mejor amigo” López Mateos, que enfermó de gravedad a la mitad de su sexenio y murió en septiembre de 1969.
Hubo un tiempo en que los ex presidentes de México tenían cargos públicos y los desempeñaban: Alemán en el Consejo Nacional de Turismo; Cárdenas en la Comisión del Tepalcatepec; López Mateos en el Comité Olímpico Mexicano; el mismo Díaz Ordaz (en el sexenio de José López Portillo) por muy poco tiempo como embajador en España; y Luis Echeverría en la UNESCO y las islas Fidji; Miguel de la Madrid, en el sexenio de Ernesto Zedillo, ocuparía la dirección del Fondo de Cultura Económica.
No hubo una buena relación entre Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría. El poblano no fue bien tratado como expresidente y permaneció discretamente retirado de la política en Ajijic, Jalisco.
Entre Luis Echeverría y José López Portillo tampoco hubo una buena relación. Fueron encarcelados varios ex secretarios de Estado (Comunicaciones y Reforma Agraria), y hechos a un lado personajes del primer círculo del ex presidente (Muñoz Ledo, Gómez Villanueva, Cervantes de Río, etcétera).
Tampoco entre Miguel de la Madrid y José López Portillo se dio una relación cordial. Los integrantes del gabinete del primero provenían principalmente de las áreas financieras del gobierno. Fueron encarcelados varios ex funcionarios del gabinete lopezportillista, entre los que destacaron el ex director de Pemex, Jorge Díaz Serrano, y el de Banrural, Everardo Espino.
Muchos de los personajes que acompañaron al presidente Carlos Salinas de Gortari venían del equipo de de la Madrid. La relación entre ambos fue siempre estable y de respeto. La crisis vino después.
Los conflictos políticos y económicos de 1994 replantearon todos los esquemas de gobierno e introdujeron ingredientes de una crisis de amplio alcance en el gobierno del PRI, que perdió el poder en el 2000.
“Heredamos problemas, no una crisis” decía el ex presidente Salinas en relación a su responsabilidad en la crisis económica del llamado “error de diciembre” de 1994, que provocó en la economía y la política mexicana la más grave crisis de la que se tenga memoria en los últimos años.
¿Por qué no se devaluó antes de diciembre si ya había condiciones? ¿Quiénes se opusieron? ¿Por qué se prefirió devaluar el peso en los primeros días de un nuevo sexenio, marcándolo para el resto del período con graves consecuencias? Preguntas sin respuesta hasta ahora que solo pudieran responder Salinas y Zedillo… ¿o Pedro Aspe?
Como consecuencia de la gravedad de la crisis política y económica, las relaciones entre Carlos Salinas y Ernesto Zedillo se enrarecieron. El encarcelamiento de Raúl Salinas y la huelga de hambre del expresidente marcaron de origen una mala relación
Entre Vicente Fox y Ernesto Zedillo no hubo tensiones. El expresidente Zedillo no permaneció en México después de su gobierno y se ha desempeñado en diversos trabajos en el extranjero. Hasta hoy, no se le conoce publicación personal o declaración alguna sobre su sexenio.
Fox, como el primer presidente de la alternancia, cuando mucho y más como un enfoque político, se dedicó a descalificar los años de gobierno del PRI, hablando de los “70 años perdidos”. No tardaría en enfrentar sus propias crisis, aun cuando a cada rato presumía de que él no iba a tener crisis de finales de sexenio. Quiso imponer sucesor (o sucesora) y le estalló la crisis en su propio partido y con los propios militantes de Acción Nacional.
Por lo cerrado de los resultados electorales para presidente en 2006, Fox heredó un conflicto post electoral de grandes dimensiones y su sucesor Felipe Calderón no tardó en deslindarse.
Calderón también buscó imponer a su propio sucesor y falló. Le ganaron los militantes del PAN que empujaron por el lado de Josefina Vásquez Mota, y el PAN duró apenas dos sexenios en el gobierno. Le entregó el Poder de nuevo al PRI, y la relación entre Enrique Peña Nieto y Calderón fue normal y no presentó mayores alteraciones.
Las relaciones entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador seguramente habrán de tensarse por las investigaciones sobre casos de corrupción documentada del anterior sexenio, como las relacionadas con el ex director de Pemex Emilio Lozoya, muy cercano al expresidente. Las cosas no pararán ahí.
El gobierno de López Obrador publicitó en exceso el retiro de las pensiones a los ex presidentes. El único que protestó fue Vicente Fox. Los demás lo ignoraron. Además, no todos los ex presidentes tenían pensión
Irónicamente, López Obrador hasta ahora ha tenido que enfrentar las mayores críticas de sus antecesores panistas Vicente Fox y Felipe Calderón. Con el primero existe el antecedente del proyecto de desafuero en 2005, que buscó sacarlo de la jugada en la sucesión presidencial.
Con Calderón, el antecedente del conflicto postelectoral del 2006, por lo cerrado de la votación. Esas actitudes van para largo y no se ve que pudieran atenuarse: En ninguna de las partes parece advertirse disposición al diálogo. Al contrario, cada vez son más radicales las posturas de ambas partes.
Esos han sido los estilos de gobierno de los últimos presidentes de México. Su tiempo, sus problemas, sus crisis, sus errores, aciertos y circunstancias. Todos sin excepción enfrentaron al llamado “México bronco” y las resistencias, ataques y embate de las fuerzas opuestas al orden y a las reformas. Unos más, unos menos, cada uno de ellos supo manejarse ante los desafíos y enfrentar las resistencias y solo a Fox y López Obrador se les ocurrió culpar al pasado.
¿Podríamos entenderlo de otra manera tomando en consideración la edad en la que terminaron sus períodos de gobierno? Quizá sí.
Cárdenas salió de la Presidencia a los 45 años y siguió activo; Ávila Camacho a los 49 y celebró el último acto de unidad entre expresidentes; Miguel Alemán a los 52 y siguió activo; Adolfo Ruiz Cortines a los 68 y se retiró a la vida privada; López Mateos a los 55 y siguió activo; Díaz Ordaz a los 59; Echeverría a los 54; José López Portillo a los 62; Miguel de la Madrid a los 53; Carlos Salinas a los 46; Ernesto Zedillo a los 48; Vicente Fox a los 64; Felipe Calderón a los 50; Enrique Peña Nieto a los 52; y López Obrador tendrá 71 cuando termine en 2024, 3 años más que su antecesor más longevo (Adolfo Ruiz Cortines).
“Estilo personal de gobernar” se llamó el libro de Don Daniel Cosío Villegas en referencia a la forma de gobernar del presidente Luis Echeverría: “Independientemente de todo, una persona llamativa, o sea, que llama la atención de cualquier observador”. Y sintetiza su experiencia, así como su conocimiento y trato a presidentes de México de Porfirio Díaz a Echeverría —unos de lejos, otros más cerca—: “La verdad es que pocas veces he visto un retrato tan elocuente de un gobernante mexicano: basan sus juicios acerca de estos problemas en experiencias personales y abrigan una desconfianza, cuando no un desprecio verdadero, de cuanto significa levantarse por encima de ellas para llegar a una generalización que se basa en los hechos comprobables”. Hay que leerlo.
bulmarop@gmail.com

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Editorial

GOBERNAR MÉXICO: NUNCA HA SIDO FÁCIL

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Bulmaro Pacheco

El presidente López Obrador acaba de lanzarle a sus opositores una maniobra distractora, para que dejen de criticarlo a cada rato y no se opongan a sus programas de gobierno.

Enemigo radical de la autocrítica, el presidente ha sido poco dado a la apertura y en cada señalamiento de sus opositores él ve una conspiración o un ataque que busca “desplazarlo” del poder. Cuando no les llama conservadores los moteja como fifís o zopilotes. En los casi 18 meses que lleva de gobierno jamás ha reconocido un error de su gobierno o una mala decisión, aunque la realidad y los colaboradores que le han renunciado lo estén desmintiendo a cada rato.

Les ha dicho que está en la “mejor disposición” para que se adelante la consulta de la revocación de mandato —señalada en la Constitución para cuando haya cumplido la mitad del sexenio (artículo 35, fr. IX, p. 2: “Se podrá solicitar en una sola ocasión y durante los primeros tres meses posteriores a la conclusión del tercer año del período constitucional”)— y se realice el próximo año, aprovechando que hay elecciones federales y de gobernadores para que dicha consulta no cueste.

El argumento lleva chanfle. Su partido Morena ha experimentado una notable caída en la preferencia de los electores de cara a la próxima elección de 48 puntos en enero del 2019 a 18 en marzo del 2020. Las razones: el desgaste de sus gobiernos, las malas decisiones y los conflictos internos que ese partido no ha podido resolver por su dispersión y sus fracturas; el más importante: el de la renovación de sus dirigencias nacional y locales.

Adelantar el procedimiento de la revocación de mandato con AMLO en las boletas de la próxima elección, solo estaría pensado para darle una bocanada de oxígeno a su partido ante el riesgo de perder la mayoría en la Cámara de Diputados en 2021.

Se tendría que reformar la Constitución y ya no hay tiempo. Ni el presidente ni Morena tienen mayoría calificada en la Cámara de Senadores y las oposiciones ya dijeron que no. Además tienen en contra la disposición de que no se podrán hacer reformas a leyes electorales tres meses antes del inicio del proceso electoral (artículo 105 de la CPEUM).

Ningún presidente de México de la época moderna ha recibido al inicio de su gestión administraciones públicas a salvo de crisis y la totalidad de los problemas resueltos. Ha sido cada presidente y su circunstancia sexenal. Cada uno de ellos ha debido enfrentar los problemas propios de sus períodos en un país muy difícil de gobernar. Ahí está la historia, ahí están los ejemplos y los antecedentes de cada etapa. Ahí está el desgaste de cada uno también. La historia ha registrado tanto la euforia y expectativas con las que han llegado al poder como el desgaste y las crisis con las que han salido. Muy pocos se han librado del juicio popular.

Lázaro Cárdenas fue muy buen presidente, pero se le complicó la sucesión presidencial. Enfrentó fuertes conflictos con los empresarios, enfrentó la rebelión de Saturnino Cedillo y la postulación de Juan Andrew Almazán en contra del candidato del PRM Manuel Ávila Camacho.

Ávila Camacho fue el presidente de la conciliación y el creador de varios instituciones, entre otras el IMSS. Se le complicó la sucesión por la postulación de su ex secretario de Relaciones Exteriores, Ezequiel Padilla (por el PDM), contra el candidato del PRI Miguel Alemán.

Alemán promovió la industrialización de México y rompió la tradición de presidentes militares. Al final, la sucesión se le complicó por la rebelión y fractura de una parte importante del PRI encabezada por Miguel Henríquez Guzmán, contra Adolfo Ruiz Cortines.

Don Adolfo gobernó con austeridad y sin escándalos de corrupción y le tocó manejar su sucesión sin conflictos (la primera vez desde 1928), a favor del secretario del Trabajo Adolfo López Mateos.

Díaz Ordaz, sucesor de López Mateos, enfrentó el conflicto político y social de 1968; el más importante desde el movimiento cristero. Su gobierno quedó marcado por el pésimo manejo de dicha crisis y la historia ha sido severa con su estilo personal de gobernar.

A Luis Echeverría le tocó la primera devaluación del peso en 22 años. Le tocó enfrentar fuertes tensiones con el sector empresarial y por segunda ocasión se habló de la posibilidad de un golpe de Estado.

José López Portillo inició su sexenio con una política de conciliación y un llamado a la unidad, que le funcionó los primeros tres años. Al final la economía se le descompuso y estatizó la banca privada, con tensiones y enfrentamientos de antología con el sector empresarial.

Miguel de la Madrid venía del sector financiero del gobierno y generó expectativas de conciliación. La economía se le salió de control, el PRI experimentó su peor fractura desde 1952, se le complicó la transmisión del poder por el agotamiento del método sucesorio y tuvo la elección presidencial más cuestionada desde la de Vasconcelos.
Todo indicaba que Carlos Salinas de Gortari tenía todo para manejar sin tensiones su período sexenal. A finales de 1993 se le complicó la sucesión con la rebeldía de Manuel Camacho. La otra pesadilla empezó en enero de 1994 con la rebelión de Chiapas (fuga de capitales), siguió en marzo con el asesinato del candidato presidencial del PRI (otra fuga de capitales), en septiembre con la muerte del secretario general del PRI, y las tensiones con el equipo entrante por la devaluación del peso.

A Ernesto Zedillo le pasó casi lo mismo que al presidente Emilio Portes Gil 66 años después. Portes Gil tuvo que sortear la muerte de tres candidatos presidenciales, los saldos del movimiento cristero, la rebelión escobarista de 1929, la autonomía de la UNAM, la rebelión de José Vasconcelos, y la depresión económica de 1929. A Zedillo, la devaluación de diciembre, el conflicto de Chiapas, la investigación de los asesinatos políticos y la primera rebelión de un ex presidente de la República. Fue el primer presidente del PRI en entregar el poder a un dirigente de la oposición en el 2000.

Fox entró con grandes expectativas de cambio, pero se quedó a medias y se le complicó su propia sucesión. Compartió el gabinete con los empresarios (La Coparmex en trabajo y gobernación, la Gillete en turismo, la Dupont en energía y Usabiaga a agricultura entre otros) Quiso imponer candidata y forzó a su partido. Provocó la elección presidencial más cerrada (0.56% de diferencia) en México en un siglo.

Felipe Calderón ganó la elección por menos de un punto y eso le complicó la gobernabilidad. Le tocó la recesión del 2009 y la caída de la economía en 5.3%. También trató de imponer candidato presidencial forzando tensiones en su partido y con él terminó el PAN 12 años de gobierno.

Enrique Peña Nieto hizo reformas estructurales en varias áreas del gobierno y la sociedad, pero le ganó su inexperiencia política. No reformó el poder, dejó intactos los vicios políticos que habían provocado la primera derrota presidencial y alteró notablemente la operación política en el PRI. Perdió la elección y dio lugar al primer gobierno de izquierda en México.

Esa es la historia que el presidente López Obrador debería analizar y dejar de ver conspiraciones y moros con tranchete en todos lados.

La historia lo va a juzgar por lo que no ha hecho; por la caída de la economía; la inseguridad galopante, las obras faraónicas, y las interminables reyertas política que han dividido como nunca a México.

Todos los presidentes de México—incluyendo a sus favoritos—, han resistido ataques, críticas, traiciones e incomprensiones. —La condición humana al fin—. México ha sido siempre una nación muy difícil de gobernar y ahí están los ejemplos. Intereses creados siempre habrá. Conflictos políticos también. Presiones internacionales ni se diga. ¡Conspiraciones y luchas por el poder?, el pan de cada día, aún en el propio partido del Presidente. ¡Traiciones? Ahí está la historia. ¿Para qué tanto brinco entonces, estando el suelo tan parejo? El tiempo avanza y no se repone.

bulmarop@gmail.com

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Editorial

CONTINUAN TRABAJANDO PARA ENTREGA DE DESPENSAS A MAS VULNERABLES

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Entrega DIF despensas a familias vulnerables

Comunicación Álamos – Cumpliendo con su programa de apoyo ya establecido, aunado a la necesidad que se presenta por la emergencia sanitaria por el coronavirus, el Sistema DIF Municipal de Alamos mantiene la entrega de despensas a familias vulnerables.

En esta ocasión a través del programa de desayunos escolares quien dono el material correspondiente al mes de marzo; con lo que fue posible la elaboración de 58 despensas; las cuales se entregaron en la comunidad de Los Estrados. Así­ mismo también se elaboraron alrededor de 650 paquetes de leche y galletas que se están entregando a la población más vulnerable.

La Sra. Ana Rebeca Barriga de Balderrama agradeció a DIF Estatal y al Gobierno del estado el trabajo en conjunto que se realiza en atención a las familias de Alamos, destacó que aún existe familias que no han recibido apoyo; haciendo un llamado a no desesperarse; “Para nosotros es muy importante atender y garantizar el bienestar de las familias alamenses y en ese sentido mi esposo y yo seguiremos trabajando; ustedes saben que nunca los hemos dejado solos y en estos momentos tampoco lo haremos”

Finalmente Rebeca Barriga invitó a toda la población a no exponer y mejor quedarse en casa.

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Ayuntamiento

AÚN SIN CASOS, PERO PREPARADOS EN ÁLAMOS

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Realizan simulacro de atención a posible paciente de COVID-19

Comunicación Álamos 10 Abril 2020.- El Hospital Comunitario en coordinación con la dirección de Protección Civil y bomberos realizaron el día de hoy simulacro de atención a un posible paciente portador de COVID-19.

Esta actividad se llevó a cabo con el fin de dar continuidad a las medidas preventivas iniciadas por el Gobierno Municipal en equipo con las autoridades de Salud; donde a través de este simulacro se muestra cómo deben activarse los protocolos de atención para el posible traslado de un caso y la atención a un paciente.

El Dr. Jose Consuelo Moreno Ortega Director del nosocomio explicó; que el personal a su cargo es fuente de primera respuesta por ello aseguró que todo el personal está siendo preparado en el tema para garantizar una atención oportuna y profesional.

Hizo un llamado a no bajar la guardia si no al contrario es momento de adoptar al pie de la letra todas las indicaciones de salud; para que Alamos continúe libre de contagios y solo podremos lograrlo con la participación de todas las familias alamenses.

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